La marquesa Calderón de la Barca en su visita a esta hacienda en el año de 1840, le dedica su carta XXXI de su ameno libro La Vida en México, donde describe los encantos y maravillas del lugar.
Al triunfo del movimiento revolucionario de nuestra independencia, los bienes del Marquesado del Valle de Oaxaca fueron administrados por el eminente historiador y político mexicano Don Lucas Alamán, incluyendo el ingenio de San Antonio Atlacomulco, hasta su muerte en el año de 1853.
Después de la revolución el gobierno de México liquidó la propiedad a los últimos herederos de la familia Monteleone-Pignatelli y pasa a se propiedad de diferentes personas, siendo la última familia la que inicia la reconstrucción conservando su valor histórico para convertirla en un exclusivo hotel, considerado como
TESORO DE MORELOS.